Aire limpio en la industria de la transformación: por qué los lubricantes a base de agua son una alternativa al aceite mineral

Siempre que la maquinaria funciona a altas velocidades, como durante el gofrado o el aserrado de troncos, se genera fricción. Por ello, se utilizan lubricantes para reducirla y garantizar un funcionamiento fiable de los equipos.

Sin embargo, cuando los lubricantes a base de aceite mineral se utilizan en maquinaria de alta velocidad, el aceite puede atomizarse y formar gotas extremadamente finas. Esta niebla, aparentemente invisible, puede tener un impacto significativo en la salud y la seguridad en el entorno de trabajo.

Estas pequeñas gotas se dispersan en el aire circundante en forma de aerosoles y pueden ser inhaladas por los trabajadores. Las gotas de mayor tamaño pueden quedar parcialmente atrapadas y ser eliminadas en las vías respiratorias superiores mediante la mucosidad y los cilios. En cambio, las partículas de aceite más finas pueden penetrar a mayor profundidad en el sistema respiratorio y llegar hasta los alvéolos, los diminutos sacos de aire de los pulmones.

¿Qué ocurre en los pulmones?

Los alvéolos son responsables del intercambio vital de oxígeno y dióxido de carbono entre el aire que respiramos y el torrente sanguíneo. Las sustancias extrañas que llegan a esta zona sensible pueden ser captadas, entre otros mecanismos, por los macrófagos, células inmunitarias que forman parte del sistema natural de limpieza y defensa de los pulmones.

Sin embargo, una exposición repetida o elevada a las gotas de aceite inhaladas puede sobrecargar estos mecanismos de protección. Los componentes del aceite y cualquier contaminante que estos transporten pueden acumularse y desencadenar reacciones inflamatorias.

Esto deja claro un punto: la niebla de aceite no es únicamente un problema visual o de limpieza en el entorno de producción. Las partículas de aerosol más finas pueden penetrar profundamente en los pulmones, donde su eliminación puede resultar considerablemente más difícil.

Posibles efectos sobre la salud

La exposición a la niebla de aceite puede estar asociada con diversos efectos sobre la salud. Entre los posibles efectos se encuentran la irritación de las vías respiratorias y respuestas inflamatorias en los pulmones. También pueden presentarse molestias como náuseas, dolores de cabeza y mareos.

Una exposición prolongada puede asociarse con consecuencias más graves para la salud, entre ellas:

  • tos crónica;
  • disminución de la función pulmonar, incluida la reducción de la capacidad respiratoria y el estrechamiento de las vías respiratorias; y
  • un posible aumento del riesgo de determinados tipos de cáncer, dependiendo de la composición y exposición al producto.

Además de afectar la calidad del aire, la niebla de aceite también puede tener un impacto negativo en el entorno de trabajo. Los depósitos de aceite pueden contaminar la maquinaria, las superficies y los suelos. Asimismo, las superficies resbaladizas pueden aumentar el riesgo de accidentes laborales.

Prevenir el problema desde el origen

Un enfoque eficaz consiste en reducir o evitar la formación de niebla de aceite mineral directamente desde su origen. Es precisamente aquí donde los lubricantes a base de agua ofrecen una alternativa.

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A diferencia de los productos a base de aceite mineral, estos lubricantes están formulados principalmente con agua y componentes solubles en agua. Como resultado, pueden reducirse significativamente las condiciones que favorecen la formación de la típica niebla de aceite mineral asociada a los lubricantes convencionales.

El principio es sencillo: en lugar de tener que eliminar los aerosoles de aceite del aire una vez que ya se han formado, se previene su generación directamente durante el proceso.

Conclusión

Los lubricantes a base de agua pueden ayudar a las empresas de transformación a:

  • reducir la contaminación del aire de producción por niebla de aceite mineral;
  • mantener más limpias las máquinas y las zonas de trabajo;
  • reducir las necesidades de limpieza;
  • contribuir a un entorno de trabajo más seguro; y
  • contar con una alternativa de menor impacto frente a determinados lubricantes convencionales a base de aceite mineral.

 

El aire limpio empieza por elegir el lubricante adecuado.

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